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jueves, 12 de mayo de 2016

(Un pequeño espacio para una importante declaración)

Me encanta pensar este tipo de cosas.

Encender una vela en la habitación y una lamparita y poner Nina.
Me encanta meterme en el papel de las teclas del piano y convertirme,

aunque sea por un ratito,

en mil sonidos y voces.

Me encanta desear los buenos días cuando me sale del corazón.

Me encanta que empiece a llover suave,
tener los auriculares puestos y disfrutar cada gota que me cae.
Me encanta sonreír mirando a todos lados
(aunque no suene habitual, seguro que alguien hace lo mismo en algún lugar del mundo)

Me encanta pensar en las conexiones de la gente
y conocer a alguien que conoce a alguien que yo conozco.

Me encanta andar sola.

Me encanta pensar. Llegar al momento en el que me obligo a dejar la mente en blanco.

Me encanta imaginar por un rato que estoy en otro sitio,
en otro tiempo, otra cultura, que tengo otra vida.

Me encanta aprender a hacer cosas nuevas. Y cagarla las veces que hagan falta hasta que aprenda a hacerlo "como se debe hacer".

Me encanta hacer las cosas cuidando todos los detalles.

Me encanta notar la pasión que muchos ponen en las cosas que hacen en su vida.

Me encanta encontrarme a alguien curioso.

Me encanta que me atraigan por la mente.
Me encanta cuando me besan en la frente.

Me encanta que me llamen "colgá", pero sobre todo,
que digan que voy a mi bola.

Me encanta confesarme cosas a mí misma,

e ir por la calle cantando con los ojos cerrados y una sonrisa.

(Si eso significa parecer loca, entonces me encanta parecerlo.)


Me encanta intercambiar una sonrisa con alguien por la calle.
Me encanta enamorarme durante el trayecto del autobús.

Me encanta hablar de energía, de cosas que podrían ser,

darle otros sentidos al mundo y a la vida.

Me encanta mirar las estrellas. No puedo evitar emocionarme cuando lo hago.

Me encanta pensar que cada uno es un mundo diferente
dentro de este mundo.

Me encantan las posibilidades. Los nuevos retos, los viajes, las aventuras.

Me encanta pasar miedo y vencerlo.
Me encanta caerme, limpiarme las rodillas y volver arriba.

Me encantan los detalles.

Y estoy enamorada de cada uno de los días que puedo pasar en la vida. 

Me encanta despertarme e imaginar cómo será el día.

Me encanta salir de casa pensando que voy a hacer algo 
y regresar dos días después, reventada, habiendo hecho el triple de lo esperado

de manera inesperada.

Me enamoran las cosas inesperadas.

Me encanta irme a la cama y darme un masaje en los pies antes.

Me encanta escribir lo que me sale

y dejarlo aquí para el que lo lea.

Me encanta pisar los charcos y mojarme hasta las rodillas.

Me encanta verme reflejada en el agua después de hacerlo.

Se ve como una tormenta de agua en el suelo,

como si de repente fuera todo a derrumbarse.

En definitiva, me encanta ser.






domingo, 22 de noviembre de 2015

Pensamientos de una mañana de otoño

Es un día soleado.

Las calles huelen a frío, aunque no hace falta más que un abrigo fino para no sentirlo.
Los vecinos hacen de comer e inundan el pasillo del edificio de diferentes olores, pero todos se mezclan y predomina el más corriente: puchero.

En los balcones se ven las vidas de las casas.
Un perro destrozando un folleto, un hombre arreglando algo a martillazos como a diario, otro tendiendo su chaqueta al sol y las flores de todos los colores y tamaños haciendo su fotosíntesis.

El sol ilumina e inunda con su luz la fachada de los edificios de enfrente. Nadie parece querer salir al balcón y disfrutarlo agusto con un zumito de naranja, excepto la vecina a la que todavía no le ha llegado el sol a su terraza y desea que lo haga pronto.

Los árboles sí disfrutan de este sol radiante de noviembre. Sus hojas bailan con el viento, y el sonido de las hojas crea una armonía deliciosa que escuchar y sentir. Estoy segura de que cada uno de los árboles se imagina a sí mismo tomando el sol tranquilo en alguna playa exótica. O simplemente disfrutan del lugar en el que están, y se contentan pensando que alguien los disfruta mucho y agradece que haya árboles tan bonitos en una calle tan familiar.

Las naranjas de los árboles cambian de color y de forma paulatinamente. Cada día tienen un color distinto, y cada día falta menos para que llegue el momento de su madurez.

Entonces serán recolectadas una por una y enviadas a diferentes tiendas, mercados y grandes almacenes, donde serán expuestas en masa al consumidor. Las personas las comprarán, fijándose en que sean más baratas que otras.
Y yo me pregunto; ¿alguien se parará a pensar de dónde vienen esas naranjas? ¿se sentirán agradecidos por tenerlas, después de que ellas hayan pasado todo el otoño madurando y tomando el sol sin que nadie se fijara en ellas?

Es un día soleado de noviembre.

Y yo pienso y dudo como de costumbre.

















viernes, 9 de octubre de 2015

Nota mental

No olvides sonreír,

sacarle el jugo a cada día.

No olvides soñar,

con los ojos abiertos 

mirando al cielo.

No olvides respirar 

hondo,

tomar aire...


...sacar las preocupaciones lejos,


donde no lleguen de nuevo. 


jueves, 11 de junio de 2015

El hombre que se dio cuenta de que amar puede ser doloroso

Era un hombre apoderado, respetable y con un buen manejo del dinero. Había tenido todo tipo de contacto con las mujeres. Tenía todo lo que quería; joyas, autos, viajes... y sin embargo nunca lograba saciarse. Podría considerarse un rico más, pero no es así como en realidad se le debería conocer.

En los últimos años había gastado más de trescientos mil euros en cosas que ahora no era capaz de recordar, pero que estimaba necesario comprar en el momento. Tenía su casa llena de objetos muy dispares; de las alfombras y sofás más caros del mundo, al queso en lonchas más barato que había en la tienda. Su forma de comprar dependía de su estado de ánimo, y es por ello que tenía tantas cosas innecesarias; si estaba feliz, no le importaba comprar algo nuevo y curioso. Si, por el contrario, estaba desanimado, iba al súper y se hacía un sandwich. No había que darle más vueltas.

Era capaz de divertirse con el dinero hasta ciertos puntos a los que la mayoría de la población no podía llegar. Se montaba en un avión con destino a Kingston y pasaba el fin de semana en uno de los mejores hoteles de la ciudad. Cuando volvía a casa, le gustaba ir a las subastas y obtener cuadros antiguos en los que se gastaba muchos miles de dólares. Se movía principalmente por impulsos.

Un día de su vida, cuando creó haber encontrado el verdadero amor, la mujer a la que estaba conociendo que tanto le gustaba le dejó. Ésta tenía que marchar de visita a otro país, y ya que estaba, decidió cortar con él. Entonces sintió algo que nunca antes había sentido, quizá porque sus cosas le cegaban y sólo se centraba en pasarlo bien con su dinero.

Hecho polvo al verse de nuevo solo, se tiró en el sofá y comenzó a reflexionar acerca de su vida, cosa que nunca antes había hecho. Su satisfacción y alegría causada hasta aquel entonces por su carácter materialista se esfumaron, y sólo le quedaron su mente y su corazón.
Se incorporó. Estiró la mano, agarró un lápiz, y muy lentamente escribió en un pedazo de papel:

Para qué quiero todo lo que tengo, si no te tengo a ti.

Esa tarde fue la última vez que se gastó dinero en callar su corazón. 


jueves, 21 de mayo de 2015

Dođi

Hoy te siento dentro mío.
Te imagino;
tantos momentos, tantos días, tantas tardes... y te llevo en mí,
muy muy dentro.
Sé que estás aquí conmigo,
dentro de mi corazón.

Veo la luz al final del túnel,
y la luz de tu sonrisa apareciendo de nuevo en mí.
Sólo puedo repetir las mismas palabras
una y otra vez; ...

Vuelve conmigo,
vuelve a sonreírme,
vuelve a traernos tu amor cerca de nosotros...
y no te marches nunca.

Vuelve a traerte a ti,
cerca de nuestras almas,
y no te vayas nunca.



martes, 19 de mayo de 2015

Reacción

Hoy en día, la presencia en nuestro mundo de los medios de comunicación, de la publicidad y de internet nos llevan con frecuencia a confundir las imágenes con la realidad, pasando por alto, como si no existiera, la distancia entre estas imágenes y las supuestas realidades que pretenden presentarnos.

El mundo que nos presentan los medios de comunicación es un mundo preocupado por el consumo, la belleza, el dinero y los eventos superfluos. Sin embargo, la verdadera realidad y sus problemas (guerras, desigualdades sociales, problema ecológico, hambruna, etc) ni siquiera aparecen.



Nos ofrecen un mundo distorsionado, falso y aparente, fomentando no individuos conscientes y críticos, sino una auténtica masa inculta.

jueves, 14 de mayo de 2015

La constancia traicionera

"Quiero agradecer el apoyo que he recibido y que pasaran a escribirme por mi cumpleaños  en este espacio. De vez en cuando, de forma esporádica, pasaré a dejar algo por aquí, cuando sienta que es bueno.

Lo difícil es empezar una nueva etapa. Es cierto, la mayoría lo hemos vivido y, al menos una vez en la vida, no pudimos saltar el obstáculo e iniciar. Soy uno de los tantos a los que les cuesta mucho trabajo dar el primer paso para algo nuevo y generar la inercia suficiente para hacer funcionar una idea, un trabajo, un proyecto o una simple tarea sin importancia. Cuando dicen que lo más difícil es empezar, están dejando implícito que una vez que inicias las cosas empiezan a fluir de forma sencilla y te puedes dejar llevar por la marea, la corriente o la inercia del proyecto y todo saldrá bien. Parece aparente que todo el que inicia se quedará enganchado y su motivación se estará renovando de forma automática. Al menos a mí me hacen pensar que una vez que inicias las cosas serán sencillas y no volverás a batallar para continuar. Ese, en mi experiencia, nunca es el caso.
A mí me cuesta mucho trabajo iniciar algo nuevo. Cuando logro dar el primer paso entro a una pequeña burbuja en la que logro, con cierta facilidad, superar los obstáculos mentales y apatía que normalmente me asedian. Eso me dura unas semanas; después vuelvo a empezar, sólo que esta vez lo siento muy complicado.
Después de la breve euforia de haber iniciado,  debes enfrentar la resaca de haber iniciado. Ya diste los primeros pasos, ¿ahora qué? ¿A dónde vas con esto? ¿Qué quieres lograr? Con la resaca regresa la inseguridad y con más fuerza: No soy bueno, esto es ridículo, ¿qué esperaba? ¿en serio pensé que podía hacerlo bien?  Estuve a punto de abandonar lo de fotografía. Mejor dejo las cosas aquí antes de que me adentre más. Un ejemplo de cuánto me cuesta seguir adelante es esta pequeña escritura,
Conforme voy avanzando estos momentos de dudas se van haciendo más grandes y lidiarlos es una carga cuyo peso aumenta con el tiempo. Cuando nos dicen que iniciar es complicado olvidan decir que continuar es más complicado todavía y con cada paso que das se vuelve más difícil seguir adelante; al iniciar algo debemos tener presente que eventualmente seguir será una labor titánica y necesitamos encontrar formas de motivarnos. Mi motivación es bipolar, un día está en pleno vigor y en un segundo se viene abajo por cualquier cosa como un castillo de arena. Por eso es importante tener un sistema de apoyo, un grupo de gente, una rutina positiva y hacer cosas que nos refresquen las ideas, nos limpien de pensamientos negativos y formas de encontrar seguridad, confianza y motivación...

...Estoy hecho para quien disfrute los retazos de lo que alguna vez fue una persona completa, sin querer enmendarme, que aprecie la belleza en lo dañado y entienda que no tengo arreglo, no existe cura, no hay salvación ni la deseo. Para quien pueda vivir sin respuestas, con explicaciones incompletas y sin conocer la historia entera. Para quien respete que de vez en cuando necesito desaparecer, que ahora vivo más en mi cabeza que en nuestro planeta y que la vida social que llevamos como raza humana no es del todo para mí..."

Escrito por un alma libre y soñadora, mexicana.