Es carnaval. Las calles se preparan para la fiesta, las representaciones y la masa de gente disfrazada. La antención se centra en una sola cosa: comprar. Comprar las luces de las calles, comprar la decoración para el teatro, comprar las prendas para los disfraces, comprar entradas, comprar accesorios, comprar esto... comprar lo otro...
... Y se dejan a un lado los problemas que afectan al país y a la sociedad.
En carnaval no importan los impuestos, las nuevas leyes, los recortes, los problemas de la sanidad y la educación, la corrupción o el estado del país. Ni siquiera importa el gasto que éste supone en cada ciudad.
En carnaval lo que importa es qué se van a poner mis amigos, cuánto alcohol comprarán y cómo volveremos a casa, ya que seguramente no podamos ni contar hasta dos. Importa el dinero que nos gastemos en pasarlo bien una noche que no recordaremos al día siguiente.
Es carnaval. Las preocupaciones sociales se esconden bajo la tela de diferentes disfraces...
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jueves, 12 de febrero de 2015
lunes, 2 de febrero de 2015
Por esos días
La calle está tranquila. Las gotas de agua caen de las hojas y de los bordes de las puertas. No hay más que silencio en el tiempo que dura un cigarro. Pasa un coche en silencio y después otro, pero ninguno más. Mi cabeza está por fin tranquila.
Tras todo un día de acciones, pensamientos e ideas, caigo en la cuenta. Mi mente sólo piensa en cambiar, empezar con algo nuevo, buscar algo que me pueda llenar temporalmente.
Mi corazón sólo quiere una pausa. Parar, observar (observarme) y meditar, pero no reflexionar.
No quiere sobreanalizar nada más. No quiere escuchar más quejas. No quiere tener más situaciones malas por las que pasar. No acepta más malos pensamientos. No quiere más sufrimiento innecesario.
Esta noche, necesaria para escuchar a mi yo interior, consiste sólo en silencio, necesario para pensar en las cosas que hasta ahora hice sin quererlo por mí.
Esta noche siento necesario el cambio.
Comienza una nueva etapa, en la que los sentimientos de mi corazón van a ser más importantes y van a ir por encima de cualquier autocrítica de mi mente. Una etapa de estabilidad interior.
De nuevo, comienza mi verdadero yo. Comienzo a florecer.
Tras todo un día de acciones, pensamientos e ideas, caigo en la cuenta. Mi mente sólo piensa en cambiar, empezar con algo nuevo, buscar algo que me pueda llenar temporalmente.
Mi corazón sólo quiere una pausa. Parar, observar (observarme) y meditar, pero no reflexionar.
No quiere sobreanalizar nada más. No quiere escuchar más quejas. No quiere tener más situaciones malas por las que pasar. No acepta más malos pensamientos. No quiere más sufrimiento innecesario.
Esta noche, necesaria para escuchar a mi yo interior, consiste sólo en silencio, necesario para pensar en las cosas que hasta ahora hice sin quererlo por mí.
Esta noche siento necesario el cambio.
Comienza una nueva etapa, en la que los sentimientos de mi corazón van a ser más importantes y van a ir por encima de cualquier autocrítica de mi mente. Una etapa de estabilidad interior.
De nuevo, comienza mi verdadero yo. Comienzo a florecer.
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