Es carnaval. Las calles se preparan para la fiesta, las representaciones y la masa de gente disfrazada. La antención se centra en una sola cosa: comprar. Comprar las luces de las calles, comprar la decoración para el teatro, comprar las prendas para los disfraces, comprar entradas, comprar accesorios, comprar esto... comprar lo otro...
... Y se dejan a un lado los problemas que afectan al país y a la sociedad.
En carnaval no importan los impuestos, las nuevas leyes, los recortes, los problemas de la sanidad y la educación, la corrupción o el estado del país. Ni siquiera importa el gasto que éste supone en cada ciudad.
En carnaval lo que importa es qué se van a poner mis amigos, cuánto alcohol comprarán y cómo volveremos a casa, ya que seguramente no podamos ni contar hasta dos. Importa el dinero que nos gastemos en pasarlo bien una noche que no recordaremos al día siguiente.
Es carnaval. Las preocupaciones sociales se esconden bajo la tela de diferentes disfraces...
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